Diversificar: no poner todos los huevos en la misma canasta
Diversificar es repartir el dinero entre distintas alternativas para reducir la exposición a una sola inversión. Qué significa, qué no es y por qué importa.

“No pongas todos los huevos en la misma canasta” es probablemente el consejo de inversión más conocido. Detrás de esa frase simple hay un principio fundamental: repartir el dinero entre distintas alternativas reduce el impacto de que una sola salga mal.
Qué significa diversificar
Diversificar es combinar inversiones que no se comportan todas igual al mismo tiempo. Se puede diversificar entre tipos de activos (por ejemplo, renta fija y acciones), entre sectores de la economía, entre países y entre monedas. Cuando una parte baja, otra puede mantenerse o subir.

Qué no es
Diversificar no es tener muchos productos que en el fondo son iguales. Diez inversiones del mismo sector o del mismo emisor siguen siendo, en buena medida, una sola apuesta. Tampoco elimina el riesgo por completo: lo reduce y lo reparte.
Diversificar no promete ganar más: puede reducir la exposición a una sola inversión, pero no elimina el riesgo ni garantiza evitar pérdidas.
Antes de empezar
La diversificación funciona mejor cuando responde a un plan: objetivos claros, plazos definidos y un nivel de riesgo acorde a tu situación. Antes de invertir, asegurate de tener un fondo para emergencias y de entender cada producto que elegís.
La clave no es acertar siempre, sino construir una estrategia que resista los momentos en que las cosas no salen como esperabas.